En una escena que estremeció al equipo, hallamos a Diogo rebuscando entre desechos; al volverse hacia nosotros, su rostro mostró daños severos provocados por picaduras e infecciones crónicas. Su aspecto —demacrado y vulnerable— nos obligó a actuar de inmediato para detener el deterioro.
Tras rescatarlo, lo trasladamos a un centro veterinario para un examen completo. Las radiografías dejaron al descubierto dos impactos de bala en las extremidades posteriores y otra bala que había atravesado la zona facial, lo que explicaba la magnitud de su trauma y las secreciones que presentaba.

Los análisis de laboratorio mostraron una infección avanzada y niveles de hematocrito peligrosamente bajos; además, la presencia masiva de garrapatas apuntaba a una posible ehrlichiosis, una infección transmitida por estos parásitos que complica aún más su recuperación.
Antes de la valoración médica definitiva, procedimos a limpiarlo cuidadosamente. La herida en el rostro expulsaba abundante material purulento, que llegó a cubrir parte de su cuerpo durante el aseo.

Intervenciones prioritarias:
- Desbridamiento del tejido necrótico para evitar la propagación de la infección.
- Cambios frecuentes de apósitos para mantener las lesiones limpias y favorecer la cicatrización.
- Transfusión sanguínea planificada para corregir la anemia severa y estabilizar su hemodinamia.
- Tratamiento antiparasitario por sospecha de ehrlichiosis y terapias antibióticas específicas.
El cuadro era doloroso de imaginar: Diogo había soportado agresiones físicas y abandono hasta quedar en un estado crítico. Sin embargo, cada intervención estaba dirigida a darle la mejor oportunidad de supervivencia.
“La prioridad es estabilizarlo y retirar el tejido infectado; cada procedimiento aumentará sus posibilidades de recuperar funciones y calidad de vida”, explicó el equipo veterinario.
Se sometió a cirugía para retirar tejido comprometido; el rostro quedó inflamado tras el procedimiento, pero hubo una noticia alentadora: el ojo que conservaba seguía intacto, lo que abre posibilidades para que recupere visión parcial y calidad de vida.

Desde su operación, Diogo ha mostrado una resistencia notable y evolución clínica visible. Permanece bajo vigilancia constante del equipo médico, recibiendo fluidoterapia, soporte nutricional y controles periódicos para asegurar que las heridas cicatricen correctamente.

Estado actual y esperanza: Aunque todavía requiere atención intensiva y tiempo para recuperarse, Diogo progresa día a día. Su temperamento dulce y su capacidad para confiar nuevamente nos hacen creer que, cuando esté listo, encontrará un hogar cariñoso donde pueda sanar emocional y físicamente.
Conclusión: Diogo pasó de sobrevivir en la calle, herido y desatendido, a recibir intervenciones médicas complejas que abordan tanto las heridas físicas como las complicaciones sistémicas. Con desbridamientos, transfusión, tratamiento contra parásitos y cuidados continuos, su pronóstico ha mejorado. La vigilancia veterinaria seguirá siendo fundamental hasta que alcance estabilidad completa y pueda, finalmente, acceder a la vida afectiva y segura que merece.
Resumen de acciones realizadas:
- Rescate y traslado a hospital veterinario.
- Radiografías identificaron proyectiles en patas y cara.
- Tratamientos: limpieza, cirugía, transfusión y terapia contra garrapatas/patógenos.
- Seguimiento permanente y búsqueda de un hogar adoptivo cuando esté recuperado.
Si todo progresa favorablemente, confiamos en que Diogo recibirá la oportunidad de una familia que le dé estabilidad y cariño tras su larga batalla por sobrevivir.





